viernes, 14 de septiembre de 2018

VOLUNTARIOS EN BURKINA FASO VERANO 2018

Ya han regresado nuestros voluntarios de Burkina Faso














Nuestro voluntariado joven se está consolidando en este tercer año y tras una intensa selección  Laura, María, Vanessa, David, Antonio y Jéssica, Jéssica es nuestra coordinadora del grupo y actúa  en representación como directora de la Asociación Gentinosina que un año más se embarca con mucha energía en nuestro proyecto.  

En junio tuvimos nuestra primera jornada de preparación en Madrid y ya se respiraba la ilusión que trasmitían como equipo.

 En primero en incorporarse en esta aventura fue David, que en Julio estuvo realizando un análisis de viabilidad de los talleres, del gallinero, reuniéndose con las familias, jóvenes, mujeres,… valorando sus intereses y sus necesidades y viendo  la proyección de futuro. Su trabajo nos ha aportado mejor conocimiento para poder poner en marcha propuestas de mejora. David fue acogido por Bouba, coordinador de los proyectos de nuestra Asociación en Burkina Faso, viviendo en su casa durante su estancia en Gagua, pero cuando estaba en Sansana vivía solo en las casitas del profesorado demostrando que es un voluntario muy osado.

Con Karidia Friggit
En Agosto se incorporó el resto del grupo, los voluntarios fueron recibidos en Uagadugú por la Cónsul de Honor de Burkina Faso en España, Karidia Friggit. Junto a ella Bouba Kambou y los seis voluntarios que pasaron una tarde amena y divertida mientras disfrutaban de la gastronomía local. El primer día, también como es tradición, pasaron por el Jardin de l’amitie y el Village Artisanal para encargar collares de tela, estatuillas de bronce, pulseras de cuero, telas africanas y multitud de pendientes elaborados a mano por los artesanos que trabajan en estos dos centros que promueven el arte local africano y el empoderamiento de las mujeres artesanas, para luego poderlo ofrecer en nuestras actividades y acontecimientos.

 
 
Al día siguiente pusieron rumbo a Gaoua, capital de la región de Poni, donde organizaron los más de 300 kilos de donaciones que, con alguna que otra anécdota, llevaron hasta allí. Medicinas, gafas, camisetas, mochilas, zapatillas, gorras y muchos otros artículos donados por muchos de las personas que ahora estáis leyendo estas líneas y entidades colaboradoras Domus VI Valdemoro, IES Príncipe Felipe, …. A vosotros y a otros muchos os enviamos un GRACIAS así de grande. 


A partir de aquí, nuestros voluntarios partieron hacia su primer destino: la aldea de Sansana. Aquí se concentran los primeros proyectos que desarrolló nuestra Asociación  Escuela Sansana y es por eso que allí hay más iniciativas donde participar, por lo que nuestros voluntarios permanecieron más tiempo en este lugar. En su día a día, participaron en tareas como:
·         Rehabilitación de las aulas de la Escuela primaria: arreglo de pupitres, soldadura de ventanas y otros desperfectos, limpieza y ordenación de las clases, etc.
 
·         Realización de curas médica e impartición de talleres sanitarios
 
·         Diseño y pintura de dibujos en los muros de la Escuela infantil.
 
·         Actividades educativas, lúdicas y deportivas.
 
·         Análisis de la viabilidad del gallinero como negocio local.
 
·         Trabajo en el huerto de mujeres. Explicación y entrega de manuales para la plantación de alimentos propicios para la tierra burkinesa.
 
·         Desarrollo de talleres de higiene personal y recogida de basura.

 

Durante la primera semana y media, incluyendo también los fines de semana, los voluntarios trabajaron duro, unas veces bajo un sol abrasador y otras con la lluvia características de esta estación. Cada día acudieron a la escuela para organizar a los niños para lavarse las manos antes de comer y, en algunos casos, ayudar a que la hora de la comida no se convirtiese en una pequeña batalla por una porción más de arroz. Tampoco faltaron los encuentros con la comunidad y las también tradicionales visitas al que  ya es nuestro costurero favorito, Adama.

​En estos días disfrutaron de muchas buenas experiencias junto a los incansables y pequeños vecinos que a cada rato se sentaban pacientemente en la puerta de las casas de los maestros de la Escuela Infantil que hacía las veces de casa de voluntarios, a la espera de que salieran a jugar con ellos, hacerse mil fotos y pedirles un cadeau. Sin embargo también vivieron algunos momentos duros como el pasado junto a Modeste, un niño de seis años al que llevaron al dispensario de Gbomblora donde le diagnosticaron malaria y una desnutrición moderada. Hoy sabemos que se ha recuperado felizmente. 
 
Dejando atrás a Oho, Herve, Adeline, Therese, Sansa y muchos otros niños que dejaron una enorme huella en ellos, los voluntarios pusieron rumbo a la siguiente aldea: Holly. Allí se acomodaron en dos casas donde permanecieron hasta su partida. Desde allí se desplazaban cada día para participar en actividades tanto en Holly, Nio nio y Koul Bô . Durante el resto de su estancia han realizado labores como:


 






  • Construir dos cocinas junto a la Asociación de Mujeres para la Escuela Primaria de Koul Bô.
  • Realizar revisiones oftalmológicas y entrega de gafas graduadas a miembros de la comunidad de Koul Bô y de la aldea de Nionio
  • Impartir actividades educativas, lúdicas y deportivas en Holly, Koul Bô y Nionio
  • Visitar la construcción de letrinas en la Escuela primaria de Koul Pon Gane (que ha sido posible gracias al premio recibido por la Ciudad de Casares)
  • Desarrollar talleres de recogida de basura y hábitos saludables en las aldeas
  • Entregar donaciones en las tres aldeas
  • Pintar los encerados de la Escuela primaria de Holly
  • Visitar al dispensario médico de Holly
    Acercándose ya el final, los voluntarios comenzaron a hacer multitud de propuestas interesantes y plantear nuevos proyectos que, de hacerse realidad, os contaremos con detalle a su tiempo. 
    ​​​Tres días antes de volver a España, los voluntarios dejaron las aldeas y pusieron rumbo a la capital haciendo paradas en Banfora para conocer las cascadas de Karfiguéla, los Domos de Fabedougou y el pico de Sindou. Después hicieron otra parada en Bobo Dioulasso, la segunda ciudad más importante de Burkina Faso. Allí visitaron la Mezquita, coincidiendo con la fiesta musulmana del cordero, y pasearon por el barrio antiguo conociendo la historia de una ciudad que no duerme. También aquí tuvieron la oportunidad de probar un gran manjar alimenticio: el bocadillo de gusanos… Nadie sucumbió a la tentación.
    En el camino hacia Uagadugú, hicieron un desvío para conocer el pueblo de Koro, famoso por estar construido sobre una formación de rocas. ¡Impresionante! Casi llegando a la capital, hicieron otra parada para conocer el santuario de cocodrilos sagrados, donde además, algunas voluntarias no pudieron resistir la tentación de hacer algunas compras de artesanía local.
    Ya en Uagadugú, exprimiendo las últimas horas aún debían recoger los encargos de artesanía, regatear algún regalo de última hora, tomar un helado en el Cappuccino (que les supo a gloria), rehacer las maletas para colocar las compras de ambas asociaciones, cambiar más dinero para seguir comprando, repasar anécdotas y hacer planes de futuro tanto para las asociaciones como para la amistad que se había forjado durante estas tres semanas en Burkina Faso
  • En Escuela Sansana no podemos estar más orgullosos de vuestro trabajo, vuestro esfuerzo y el entusiasmo que habéis puesto en cada actividad y destacar el esfuerzo y generosidad de la colaboración de la Asociación Gentinosina.

 















Estamos seguros que esta experiencia no ha cambiado vuestra vida, pero ha sembrado un vínculo con los niños y niñas, con las familias y con un país que siempre verá crecer vuestras semillas. Ahora esperemos que está colaboración sea una piedrecita en el camino que os integra en los proyectos de nuestra Asociación.