
En el verano del 2008, un grupo de amigos estuvimos en Burkina Faso y quedamos impresionados por su paisaje y sus habitantes, pero también por la pobreza en la que vivían. Nos planteamos qué podríamos hacer para ayudarles y, como varios de nosotros éramos profesores, pensamos que podríamos colaborar en algún proyecto educativo.

Se necesitaba por lo tanto una nueva escuela que permitiera la continuidad de los estudios de los alumnos. Esta idea respondía a un deseo expresada por las personas del pueblo con las que hablamos y la posibilidad de llevarla a cabo les llenó de ilusión. De vuelta a España, creamos la Asociación Escuela Sansana para conseguir fondos y poder llevar a cabo el proyecto.